El síndrome del impostor en la búsqueda de empleo
El síndrome del impostor en la búsqueda de empleo: qué es, cómo se cuela en tu cabeza y qué hacer con él
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El síndrome del impostor en la búsqueda de empleo: qué es, cómo se cuela en tu cabeza y qué hacer con él
Buscar trabajo no es solo actualizar el CV, enviar candidaturas o preparar entrevistas.
Es también un proceso mental exigente, en el que entran en juego la comparación constante, la incertidumbre y la necesidad de validación externa.
Para muchas personas, ese desgaste interno tiene un origen concreto: el síndrome del impostor.
Un fenómeno del que se habla cada vez más, pero que pocas veces se explica con profundidad, especialmente cuando aparece en un momento tan sensible como la búsqueda de empleo.
Este artículo inaugura Hackento, una serie de contenidos creados desde Matchento para aportar contexto, claridad y herramientas prácticas a quienes están atravesando procesos profesionales importantes.
Qué es realmente el síndrome del impostor (y qué no)
El síndrome del impostor no es falta de talento, ni una carencia de habilidades, ni una simple inseguridad puntual.
Es un patrón de pensamiento que hace que las personas atribuyan sus logros a factores externos —la suerte, el contexto, la ayuda de otros— y sus errores a una supuesta incapacidad personal.
Lo más relevante es esto:
👉 puede aparecer incluso cuando hay experiencia, resultados y reconocimiento externo.
Por eso no desaparece al conseguir un nuevo puesto, un ascenso o un logro importante.
No va de acumular méritos, sino de cómo se interpretan esos méritos internamente.
Por qué aparece con más fuerza cuando estás buscando trabajo
La búsqueda de empleo reúne todos los ingredientes necesarios para activar el síndrome del impostor.
Durante este proceso:
te comparas constantemente con otros perfiles,
recibes poco o ningún feedback,
tu identidad profesional queda en pausa,
y tu valor parece depender de la respuesta de terceros.
Todo esto genera una sensación de exposición continua.
No significa que no estés preparado/a; significa que estás fuera de tu entorno habitual, y el cerebro intenta protegerte reduciendo el riesgo… aunque lo haga a costa de frenarte.
Cómo se manifiesta en tus pensamientos (lo que no siempre se ve)
El síndrome del impostor rara vez se presenta como una idea clara y consciente.
Suele aparecer en forma de pensamientos automáticos que parecen razonables, pero que no lo son tanto:
“No soy suficiente”
No porque no tengas habilidades, sino porque te comparas con versiones idealizadas de otras personas, no con su realidad completa.
“Seguro que hay gente mejor”
Siempre la habrá. Eso no invalida tu experiencia ni tu posible encaje en una posición concreta.
“Si me llaman, será suerte”
Es una forma de restar valor a tu trayectoria para disminuir el miedo a no cumplir expectativas.
Estos pensamientos no buscan sabotearte.
Buscan evitarte el malestar del rechazo, aunque el precio sea la inmovilidad.
El impacto real en la búsqueda de empleo
El problema del síndrome del impostor no es solo cómo te hace sentir, sino cómo condiciona tus decisiones.
En la práctica, suele traducirse en:
menos candidaturas enviadas,
menor confianza en entrevistas,
menos negociación salarial,
procesos abandonados antes de tiempo.
El mayor impacto no es emocional.
Es estratégico: limita tus opciones antes de que el mercado lo haga.
El mito del 100% de los requisitos
Muchas ofertas de empleo describen a un candidato ideal, no a uno real.
En la práctica, la mayoría de empresas esperan que una persona cumpla aproximadamente entre el 60% y el 70% de los requisitos.
El resto forma parte del aprendizaje dentro del rol.
Esperar encajar al 100% no es ser exigente.
Es una forma habitual de autoexclusión impulsada por la duda.
Qué puedes hacer para empezar a gestionarlo
El síndrome del impostor no se elimina por completo.
Se reconoce, se entiende y se gestiona.
1. Hechos frente a pensamientos
Construir una base objetiva —logros, resultados, feedback real— te permite tener un punto de apoyo cuando la duda aparece.
2. Reencuadrar la entrevista
Una entrevista no es un examen para demostrar que “vales”.
Es una conversación para evaluar si existe encaje mutuo.
3. Aplicar aunque haya duda
La duda no es una señal de incapacidad.
Es una señal de que estás saliendo de lo conocido y explorando crecimiento.
Una lectura recomendada para profundizar
Si quieres entender el síndrome del impostor desde un enfoque psicológico y práctico, una lectura muy recomendable es The Impostor Cure, de Jessamy Hibberd.
El libro explica por qué este fenómeno no desaparece acumulando logros y ofrece herramientas concretas para identificar los patrones de pensamiento que lo alimentan y aprender a gestionarlos en contextos profesionales exigentes.
Si el síndrome del impostor aparece mientras buscas trabajo, no es una señal de que no estés preparado/a. Es una señal de que estás avanzando.








