Intentar parecer bueno en todo suele ser una mala estrategia profesional
Intentar parecer bueno en todo suele ser una mala estrategia profesional
MATCHENTORECURSOS HUMANOS / RRHH


Intentar parecer bueno en todo suele ser una mala estrategia profesional
Hay algo que vemos bastante cuando revisamos perfiles.
Personas con buena experiencia, buenos proyectos y recorrido profesional…
pero cuyo perfil transmite una sensación extraña:
un poco de marketing
algo de performance
algo de contenido
algo de analytics
algo de estrategia
Y al final ocurre algo curioso.
El perfil tiene experiencia.
Pero no tiene foco.
No es un problema raro. De hecho, aparece muy a menudo cuando trabajamos con candidatos en mentorías.
Personas que han hecho muchas cosas bien en su carrera, pero cuyo CV o perfil de LinkedIn acaba transmitiendo algo parecido a esto:
“Sé hacer muchas cosas.”
Y aunque pueda parecer positivo, en selección esto suele generar el efecto contrario.
Cuando todo parece importante, nada termina de destacar
Desde fuera, cuando alguien revisa un perfil profesional, intenta responder rápidamente a una pregunta muy simple:
¿En qué compite esta persona?
No en qué ha trabajado.
No en todo lo que ha hecho.
Sino en qué es especialmente bueno.
Cuando esa respuesta no está clara, el perfil se vuelve difuso.
Y un perfil difuso compite peor.
No porque la experiencia sea peor.
Sino porque es más difícil de entender.
En procesos de selección esto pesa bastante, porque las decisiones se toman comparando perfiles.
Y cuando un perfil está bien posicionado, suele ocurrir algo muy simple:
se entiende rápido
encaja rápido
y se recuerda mejor.
El problema no suele ser la experiencia, sino el posicionamiento
Muchas veces el problema no está en el CV.
Ni en el diseño.
Ni en la estructura.
Está en algo anterior.
El posicionamiento profesional.
Es decir, cómo explicas qué tipo de profesional eres.
En las mentorías con candidatos solemos trabajar bastante esta parte, porque es la base sobre la que se construye todo lo demás.
Antes de tocar CV o LinkedIn, intentamos responder tres preguntas muy concretas:
¿En qué tipo de rol quieres competir?
¿Qué parte de tu experiencia quieres poner en valor?
¿Qué problemas sabes resolver especialmente bien?
Parece algo sencillo, pero muchas veces no está del todo claro.
Y cuando eso no está claro, el perfil acaba intentando cubrir demasiadas cosas a la vez.
Cuando el posicionamiento se aclara, todo empieza a encajar
Una vez se define bien ese foco, suele pasar algo interesante.
Muchas piezas empiezan a ordenarse solas.
El titular profesional del CV mejora.
El perfil de LinkedIn se vuelve más claro.
La experiencia se explica con más coherencia.
Y las entrevistas también cambian.
Porque cuando alguien tiene claro qué tipo de profesional quiere ser en el mercado, es mucho más fácil construir un discurso coherente.
Y eso se nota.
Intentar parecer bueno en todo no suele ser una buena estrategia
Hay una idea que repetimos bastante cuando trabajamos con candidatos.
Intentar parecer bueno en todo puede parecer una forma de abrir más puertas.
Pero en muchos casos ocurre justo lo contrario.
Cuando un perfil intenta abarcar demasiado, pierde definición.
Y cuando pierde definición, se vuelve más difícil de ubicar dentro de un proceso de selección.
Por eso, en la mayoría de casos, suele funcionar mejor otra estrategia.
No intentar demostrar que sabes hacer de todo.
Sino dejar muy claro en qué eres especialmente bueno.
Porque al final, en selección pasa algo bastante simple.
Los perfiles que se entienden rápido…
compiten mejor.
