¡10% de descuento en tu primer proceso de selección con nosotros!

La entrevista no empieza cuando abres la boca

La entrevista no empieza cuando abres la boca (y cómo tenerlo en cuenta)

MATCHENTORECURSOS HUMANOS / RRHHCONSEJOSHACKENTO

Matchento

5/3/20263 min read

La entrevista no empieza cuando abres la boca

Hay algo que mucha gente sigue subestimando en una entrevista presencial:

la entrevista no empieza cuando hablas.
Empieza bastante antes.

Empieza cuando entras por la puerta.
Cuando saludas.
Cuando te sientas.
Cuando transmites cómo vienes.

Eso es justo lo que plantea este Hackento: en una entrevista presencial hay formas de sumar o restar antes de decir una sola palabra, y eso también forma parte de cómo te perciben.

Y no, no va solo de ropa.

Tu imagen no es superficialidad

Cuando hablamos de imagen en entrevista, mucha gente piensa enseguida en vestir “bien”.

Pero el Hackento va por un sitio bastante más interesante: tu imagen personal forma parte de tu propuesta de valor, y no estamos hablando solo de la ropa. La imagen, tal y como lo planteáis, no es superficialidad: es comunicación. Todo lo que la otra persona ve antes de escucharte ya está diciendo algo sobre ti.

Ese es el punto importante.

Porque antes de que expliques tu experiencia, ya has proyectado una sensación.

De orden o de caos.
De seguridad o de incomodidad.
De coherencia o de desconexión.

Y eso influye.

No porque una entrevista deba ser un casting estético.
Sino porque, nos guste o no, la percepción empieza antes de la primera respuesta.

No se trata de ir impecable

Aquí conviene hacer una pausa, porque este tema se malinterpreta fácil.

No se trata de ir perfecto.
Ni de disfrazarte.
Ni de parecer alguien que no eres.

De hecho, el Hackento lo dice muy bien: coherencia antes que perfección. No va de ir impecable, sino de que lo que proyectas por fuera sea coherente con lo que eres por dentro.

Y eso cambia mucho la conversación.

Porque una cosa es cuidar cómo te presentas.
Y otra muy distinta es intentar construir una versión artificial de ti.

La incoherencia se nota. Muchísimo. Y ahí el carrusel incluso lo remata con humor, pero con bastante verdad de fondo.

Sí, la ropa importa. Pero no como mucha gente cree

La ropa importa, claro.

Pero no porque haya un uniforme universal para entrevistar.

Importa porque también comunica.

Por eso el Hackento lo baja a algo tan sencillo como útil: que los adjetivos que acompañen a lo que llevas puesto sean positivos. Que la ropa esté limpia, cuidada y no dé sensación de dejadez.

No parece una gran revelación.

Pero a veces hace falta decirlo.

Porque no se trata de gastarse dinero ni de vestir de una forma que no va contigo. Se trata de no añadir ruido innecesario a una situación donde ya te estás jugando bastante.

Si algo está roto, muy arrugado o transmite descuido, eso también entra en la conversación aunque nadie lo verbalice.

Tu energía también es imagen

Este punto nos parece especialmente bueno.

Porque muchas veces se habla de imagen como si fuera solo una cuestión externa, cuando en realidad también tiene mucho que ver con cómo llegas a la entrevista.

El Hackento lo dice de forma muy directa: el cansancio, los nervios desbordados y la prisa se ven. Y cuidar tu imagen empieza antes del día de la entrevista: descanso, preparación y mentalidad.

Esto es importante.

Porque a veces alguien lleva una ropa correcta, pero llega acelerado, agotado, desconectado o con una energía completamente tomada por el estrés.

Y eso también comunica.

No porque tengas que parecer una roca.
Ni porque no puedas estar nervioso.
Ni porque una entrevista no imponga.

Sino porque prepararte bien también incluye llegar con el cuerpo y la cabeza un poco más a favor.

Dormir mejor.
Salir con tiempo.
No llegar corriendo.
Tener claro dónde vas.
Respirar antes de entrar.

Todo eso parece pequeño.

Pero cambia muchísimo cómo te presentas.

Antes de tu próxima entrevista, pregúntate esto

El cierre del Hackento nos gusta especialmente porque aterriza bien la idea:

¿Lo que proyecto refleja quién soy y lo que puedo aportar?
Si la respuesta es sí, vas por buen camino.

Y probablemente esa sea la mejor forma de resumir todo este tema.

No se trata de parecer más.
Se trata de parecerte a ti, pero bien enfocado.

Que lo que transmites al entrar no contradiga lo que luego quieres defender al hablar.

Que tu presencia acompañe tu mensaje.
No que compita con él.

La imagen habla antes que las palabras

Ese es el fondo de todo.

La entrevista no empieza cuando cuentas quién eres, ni cuando te preguntan por tu experiencia, ni cuando respondes la primera pregunta difícil.

Empieza antes.

Empieza en cómo te presentas.
En cómo ocupas el espacio.
En cómo llegas.
En cómo haces sentir a la otra persona que tienes delante.

Por eso este Hackento va de entrevistas presenciales, pero también va de algo más amplio: entender que la imagen habla antes que las palabras.

Y eso, por suerte, se puede trabajar.

No para fingir. No para sobreactuar. No para parecer perfecto.

Para presentarte con más coherencia, más intención y un poco más a favor tuyo.